El británico logra acabar en el podio y se convierte en nuevo rey de la Fórmula 1. Max Verstappen, que ganó la carrera, se quedó a dos puntos del piloto de McLaren y roza una remontada que hubiera sido histórica.
La Fórmula 1 tiene nuevo campeón y se llama Lando Norris. Max Verstappen llegaba al GP de Abu Dhabi con la determinación de ganar la carrera, mientras que el inglés lo hacía con la clara intención de coronarse campeón del mundo. Y ambos lograron su objetivo. La prueba en Yas Marina se desarrolló con una tensión constante, aunque sin grandes sobresaltos, al margen de los fuegos artificiales que celebraron el primer título mundial de Lando. Verstappen dominó con autoridad de principio a fin, pero evitó cualquier batalla innecesaria, y Red Bull tampoco buscó maniobras enrevesadas en los compases finales. El McLaren más fuerte fue Piastri, que adelantó a su compañero en la salida y mantuvo un ritmo superior durante buena parte del Gran Premio. Norris no necesitaba arriesgar más de lo justo; aun así, mantuvo un paso firme cuando tuvo que deshacerse del tráfico tras su parada y esquivó la amenaza de Tsunoda, que se defendió con dureza. A Lando solo le quedaba hacer cuentas, y el tercer lugar fue suficiente para coronarse campeón por dos puntos tras una temporada inolvidable.
La salida fue clave. Verstappen cerró la puerta al McLaren que lideraba la parrilla, mientras que en la recta trasera Piastri sorprendió a todos lanzándose por el exterior de la curva nueve para superar a Norris pese a llevar neumáticos duros. El australiano, sin nada que perder, arriesgó más que nadie. Lando, por su parte, pudo contener los ataques de Leclerc y consolidarse rápidamente en la tercera posición. Más atrás, Fernando Alonso lograba adelantar a Russell de manera brillante en los primeros metros e incluso llegó a amenazar al Ferrari, aunque una vez perdió el DRS, el Mercedes recuperó la posición con naturalidad.

Ante el ritmo bajo de cabeza de carrera, Norris sorprendió al entrar a boxes de forma temprana, en la vuelta 16, para protegerse de un posible ‘undercut’ de Russell o Leclerc. Esa decisión le obligaba a ir a dos paradas, pero era la más sensata para su situación en el campeonato. Volvió a pista en novena posición, con un tren de coches por delante que podía comprometer su lucha por el título, aunque en apenas un par de vueltas resolvió la situación con una conducción precisa. Su principal escollo fue Tsunoda, que lo defendió todo hasta que Lando se vio forzado a completar el adelantamiento por fuera de pista para seguir avanzando. Ese movimiento, aunque arriesgado, le permitió construir el margen necesario para proteger el podio.
Verstappen y Piastri, a una sola parada
Verstappen se detuvo en la vuelta 24 y más tarde alcanzó a Piastri, que retrasó su única parada hasta la 42. Para entonces, Norris ya había completado su segundo paso por boxes para cubrirse de Leclerc. Max tenía margen para intentar una parada adicional y alterar el orden del pelotón, pero Red Bull descartó la idea: quizás no tenían el ritmo tan superior que aparentaba, o simplemente no querían arriesgar la victoria. Optaron por contener el empuje de Piastri y asegurar el triunfo, aun sabiendo que el campeonato se les escapaba lentamente.

En la zona media, Alonso finalizó en un brillante sexto lugar con su Aston Martin, por delante de Ocon y Hamilton. Sainz, en cambio, terminó decimotercero con un Williams falto de velocidad. En cabeza, nada cambió: Verstappen ganó su carrera número 71, seguido de Piastri y Norris, pero esta vez no fue suficiente para el título. Max, que perdió puntos valiosos por una penalización discutible en Barcelona, cedió el trono ante un Norris que, con siete victorias, se convirtió en el nuevo rey de la Fórmula 1.