La Hormiga Atómica se ha convertido en el mejor profesor de Europa

Una lesión del ligamento cruzado truncó el sueño de Jose de ser futbolista. Tras una vida llena de superación, ahora ha sido reconocido en Bruselas como Mejor Docente de Periodismo en Europa.

Hace unos cuarenta años, corría por la banda derecha del Campo de La Mina, en Carabanchel, “la hormiga atómica”, apodado así por sus compañeros por su estatura y velocidad que se asemejaban con los dibujos animados de la época. Jose (Carabanchel, 1980) ya apuntaba maneras desde entonces. Despertaba el interés de sus entrenadores y soñaba con jugar algún día en el Santiago Bernabéu al igual que su ídolo de la infancia, Emilio Butragueño. Todavía hoy recuerda emocionado sus primeras veces en el templo madridista acompañado de la mano de su padre: “era un estadio viejo y roto, de otra época, pero aún me impresiona el silencio sepulcral cuando El Buitre cogía el balón en el área”.

Imaginando ser el Butragueño del RCD Carabanchel, con apenas dieciséis años, su carrera dio un giro que cambiaría radicalmente su vida. En un torneo de primavera, una entrada por detrás acabaría con su ligamento cruzado. Después de una difícil rehabilitación, la frustración se adueñó de Jose. “Iba al fisio todos los días, mañana y tarde, y el dolor no remitía. El médico me dijo que podría volver a jugar y yo no perdía la esperanza, pero la paciencia no es el fuerte de un chico con esa edad”.

Sin embargo, el día menos esperado encontró alivio. No al dolor, pero sí para abandonar la frustración de tener que renunciar al sueño de su infancia. Una tarde viendo a su Real Madrid en un bar, el dueño del establecimiento le comentó que hablaba mejor que los de la radio. Fue cuando recordó las enseñanzas de su padre: “Siempre me dijo que había muchas maneras de estar cerca del césped sin ser futbolista; que la vida no es solo un plan, y eso es una enseñanza vital”. 

Fue en ese entonces cuando la Hormiga Atómica desapareció para dar lugar a Jose. Decidió estudiar en la Universidad Complutense y descubrió su otra gran pasión: el periodismo deportivo. No obstante, no fue todo un camino de rosas. Varios rechazos y las largas noches en pequeñas redacciones para buscarse la vida le curtieron antes de consolidarse como redactor con gran experiencia radiofónica y volver al Santiago Bernabéu como periodista. Lo había conseguido.

A pesar de ello, la vida le tenía preparado otro nuevo giro a Jose. Un día, un compañero le llamó para sustituir una clase de redacción periodística en la universidad. “Al principio me asusté, no sabía cómo afrontarlo pero un alumno me dijo que yo sí transmitía ganas y me encendió una llama que no sabía que tenía y que ahora me llena”, recuerda.  Descubrió que enseñar e interactuar con los alumnos le daba la felicidad que creía que la vida le había robado con dieciséis años en el campo de La Mina.

Ahora es feliz, le gusta su trabajo de intentar aupar a sus alumnos a su máximo nivel y sacarles todo su potencial. Y resulta que en eso, es el mejor. Así lo ha entendido la Federación Europea de Facultades de Comunicación en Bruselas, que ha galardonado a Jose con el Premio al Mejor Docente de Periodismo del continente. “Me llamó mi jefe de departamento para comunicármelo y quedé incrédulo; no sabía ni que el premio existía”, bromea el profesor que se siente pleno y lleno de satisfacción porque hayan reconocido de esta manera su labor en el aula. 

De este modo, Jose, que de nacer “volvería a querer ser futbolista y jugar en el Bernabéu, porque eso es lo más”, puede echar la vista atrás, ver a la Hormiga Atómica corriendo por la banda de La Mina y decirle que consiguió la otra Copa de Europa. Quizás no es la que esperaba. No tendrá la misma foto de Butragueño o de Raúl González Blanco con La Orejona, pero sí que es campeón de Europa. Porque en su trabajo, no hay nadie como él en el Viejo Continente y, enseñando a sus alumnos, él es el mejor. El mejor profesor de periodismo de Europa.

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